Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el consumo de tabaco causa unas 3’5 millones de defunciones por año en todo el mundo, de las cuales el 80% son por cáncer de pulmón, bronquitis y enfisemas.
El tabaco afecta a distintas partes del cuerpo:
- Cáncer: está comprobado que la acción de fumar aumenta la probabilidad de padecer cáncer de pulmón, hígado, laringe, faringe, esófago, vejiga, riñón y páncreas, además de, en menor medida, cáncer de estómago, mama y cuello uterino.
- Pulmones: desencadena una obstrucción crónica de las vías respiratorias como causa directa de bronquitis y enfisema y una discapacidad respiratoria progresiva e irreversible.
- Corazón: aumenta la presión arterial, obligando al corazón a realizar un mayor esfuerzo e incrementando de esta manera el riesgo de padecer una enfermedad coronaria.
- Fertilidad: la reduce tanto en mujeres como en hombres y aumenta el riesgo de impotencia masculina.
- Embarazo y parto: aumenta la probabilidad de aborto y complicaciones durante el embarazo. Los descendientes también se ven afectados de manera que se asocian con un mayor riesgo de fallecimiento y enfermedad durante la lactancia y primera infancia.
- Dentadura: los dientes se vuelven amarillos y causa halitosis.
- Dedos y uñas: pueden sufrir cambios de coloración.
- Piel: tiende a arrugarse y presentar psoriasis.

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