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martes, 12 de noviembre de 2019

Vías administración de la metadona 
La metadona puede administrarse por vía oral, rectar o parenteral. Se presenta en forma de tarjeta soluble, (que se disuelve en líquido), en forma de solución líquida, (por vía intravenosa), o también, en forma de solución concentrada para ser tomada por vía oral.
Se considera que ha sido perfectamente absorbida por el organismo tras 30-60 minutos de haber sido ingerida por vía oral, o bien, 10-20 minutos por vía parenteral. 

Las dosis recomendadas de cada forma de consumo, dependen de la causa por la que se haya recetado, principalmente, (como el dolor, dependencia a los narcóticos...). 

La suspensión de este tratamiento tiene que ser gradual, para evitar un posible síndrome de retirada. En caso de sobredosis, puede inducir a un coma respiratorio.



martes, 22 de octubre de 2019

Cocaína: efectos secundarios 

Los efectos de la cocaína se manifiestan a los pocos segundos de su consumición y desaparecen a los minutos o a la hora, aunque la euforia que se desencadena depende de la forma en la que se administre la misma, de tal forma que cuanto más rápida es la absorción, más intensa es la euforia pero menos dura en el tiempo. Disminuye temporalmente el sueño y el hambre y entre los efectos fisiológicos se incluyen la vasoconstricción, la dilatación de las pupilas, el aumento de la temperatura corporal, taquicardia y aumento de la presión arterial, además de temblores, vértigos, espasmos musculares o paranoia en algunos consumidores.
Entre las complicaciones que se desencadenan, podemos encontrarnos con alteraciones en el ritmo cardíaco y ataques al corazón, ataques cerebrovasculares, convulsiones, dolores de cabeza e incluso coma y dolor abdominal y náuseas. Raras veces puede ocurrir la muerte súbita en consumidores.

Cuando la exposición a la cocaína es repetida, el cerebro sufre un proceso de adaptación y el camino hacia la gratificación es menos sensible a la naturaleza y la droga, desarrollándose la llamada tolerancia, que consiste en que la persona necesita una dosis cada vez mayor para obtener el mismo nivel de satisfacción que al principio. Simultáneamente, los consumidores también se vuelven más propensos a la ansiedad, convulsiones u otros efectos tóxicos de la cocaína, conduciendo hacia un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia pudiendo causar un episodio total de psicosis paranoica en la que el sujeto en cuestión pierde totalmente la noción de la realidad, sufriendo alucinaciones auditivas. Las complicaciones de su consumo varían en función de la dosis y de la forma de administración.