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viernes, 1 de noviembre de 2019


El maravilloso mundo de las enfermedades digestivas causadas por el consumo de drogas


Tres drogas, dos de ellas legales, son causantes de enfermedades digestivas: el alcohol, el tabaco y la cocaína.
En cuanto al primero, es bien sabido por todos que el consumo continuado o excesivo de alcohol puede ocasionar enfermedades hepáticas como la hepatitis alcohólica, que, generalmente, degenera en una más grave: la cirrosis hepática. Además, también puede provocar úlceras estomacales, gastritis o incluso cáncer a cualquier nivel digestivo.
Acerca del segundo, la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogradicción) señala aquello que el tabaco puede causar con el aparato digestivo: "úlceras digestivas, faringitis, laringitis, afonía, alteraciones del olfato, pigmentación de lengua y dientes y cáncer de estómago".
Finalmente, en cuanto a nuestra querida dama blanca, esta puede producir colitis isquémica. ¿Y en qué consiste? Pues bien, esta enfermedad se caracteriza por una disminución del riego sanguíneo en el colon (intestino grueso). Por lo tanto, si se presenta en una persona muy joven debe sospecharse del consumo de cocaína o de algún otro fármaco.





Enfermedades por consumo de drogas en el embarazo 


El consumo de drogas durante el período del embarazo puede acarrear graves consecuencias tanto para la madre como para el futuro bebé. Algunas de ellas son el aumento de probabilidades de sufrir un aborto, deficiencias físicas en el bebé, (como bajo peso al nacer, riesgo de espina bífida, rotura de pared abdominal), o también el conocido "síndrome de abstinencia en bebés". 



En el caso del hachís y la marihuana, puede ocasionar la alteración de las funciones cognitivas del niño, así como la aparición de trastornos mentales o hiperactividad. Además,puede verse dificultado el proceso de parto. Lo mismo sucede con el consumo excesivo de cocaína. 



El consumo de anfetaminas, heroínas y otros opiáceos suele tener una mayor incidencia en el número de abortos.


                                                         Drogas en el embarazo

miércoles, 30 de octubre de 2019




Enfermedades renales por consumo drogas

¿Sabéis cual es la droga que más daña el riñón? Hemos hablado de ella en este blog... ¿la dama blanca... os suena?

La cocaína, es la droga más importante en cuanto a daño renal y por eso es fundamental que le dediquemos este post.
¿Qué enfermedades puede producir nuestra querida dama blanca?
En primer lugar, la injuria renal aguda (IRA), donde el riñón pierde completamente su función, es decir, se para por completo. En la mayor parte de los casos es reversible, pero, para ello, debe detectarse a tiempo. Esta está asociada a la vasoconstricción (estrechamiento de los vasos).
En segundo lugar, la rabdomiólisis, que suele aparecer junto a la IRA, y que se produce por un daño al músculo esquelético. Tras este se libera la mioglobina, que al descomponerse da lugar a diversos componentes que son dañinos para el riñón. Esta enfermedad se caracteriza por necrosis (muerte) o citólisis de las fibras musculares.
En tercer lugar, los infartos renales, que se deben a la obstrucción de algún vaso a este nivel y que por lo tanto están relacionados con la agregación plaquetaria y la síntesis de tromboxano o, dicho de otra forma, la cocaína provoca que las plaquetas se unan, unas a otras, gracias al citado tromboxano  y formen un tapón en el vaso.
En cuarto lugar, la nefritis intersticial aguda, que sería una reacción alérgica a nuestra querida dama blanca.
Y finalmente,  la enfermedad renal crónica (ERA) que es una pérdida lenta de la funcionalidad renal.

martes, 22 de octubre de 2019


¿Cómo te llamas? Dama blanca o, para los amigos, cocaína


La cocaína, también llamada la droga de los años 80 o "dama blanca", es una droga estimulante que tiene un gran poder de adicción. Esta se consume desde hace más de 100 años y se extraía de la hoja de un arbusto que crecía en abundancia en Perú y en Bolivia. Pero ya en los años 90, tras intentar detener el crecimiento de dicha planta en estos países, pasó a ser Colombia la que más producía.
Este estupefaciente se vende generalmente mezclado con otro tipo de sustancias, que pueden ser: inocuas, como el maicena o el talco, u otras drogas activas. Finalmente, sabemos que su forma de presentación suele ser la de un polvo blanquecino, fino y cristalino.
Si deseas ver su proceso de preparación: 



Para más información:
Vías de administración de la cocaína
Las principales vías de administración de la cocaína son:
  • Nasal: mediante la inhalación de polvo por la nariz, que se pegará a las mucosas y membranas nasales, donde será absorbido y pasará directamente al torrente sanguíneo. 
  • Intravenosa: consiste en una inyección que permite que la droga viaje con mayor velocidad y en mayor cantidad a través de la sangre, aumentando la intensidad de su efecto. 
  • Oral y pulmonar, ligadas inevitablemente a la toma de la droga mediante aspiración.
Si no es un consumo ocasional y para fines médicos, no existe una forma segura de tomar cocaína. Para ver más sobre el tema: Vías para la administración de cocaína

Tasa de incidencia de la cocaína en España  entre 1995 y 2013


Métodos de acción de la cocaína

Con respecto a los mecanismos de acción de éste narcótico, cabe mencionar que inhibe la recaptación de menoaminas, las cuales son la dopamina, la noradrenalina y la serotonina; causando un aumento en la producción de éstos neurotransmisores en el estado de la sinapsis.

Es importante mencionar el efecto que tiene en los sistemas dopaminérgicos: produce un aumento de las concentraciones extracelulares de la dopamina en el ''núcleo accumbens''. También incrementa la actividad dopaminérgica en otras estructuras del sistema límbico y de la corteza relacionados con: el reforzamiento de la conducta, la dependencia, el abuso compulsivo, y el deseo por la droga.

A través de varios estudios se ha llegado a pensar que el consumo frecuente de ésta sustancia produce modificaciones en los mecanismos de plasticidad sináptica, que podrían ser los causantes de las recaídas en las drogas después de un tiempo sin consumir.