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jueves, 7 de noviembre de 2019

Azúcar: Adicción

El consumo de azúcar descontrolado te convierte en un enfermo crónico. La sacarosa refinada tiene un poder adictivo similar a la heroína y una fórmula química parecida a la cocaína. Una vez se produce el consumo, las sinapsis se saturan de neurotransmisores y la persona comienza a sentir el efecto de euforia, produciendo una señal para dejar de producir estos neurotransmisores y la necesidad de carbohidratos sea constante. Por lo que el cerebro, para compensar la gran cantidad de neurotransmisores, disminuye sus efectos o establece esos niveles como normales. Al ingerir azúcar, nos encontramos animados, pero a esta sensación, le sigue una depresión, que si seguimos ingiriendo azúcar, se produce una nueva crisis que empieza al terminar el efecto de la última dosis tomada, y así cíclicamente. El síndrome de abstinencia se experimenta hasta después de varias semanas de haber cesado totalmente el consumo de azúcar, y entre sus síntomas se incluyen la depresión, fatiga,  nerviosismo, ansiedad por comer alimentos ricos en azúcar, falta de concentración, alergias e hipertensión o incluso hipoglucemias. El azúcar es una droga y por lo tanto desencadena tolerancia y adicción.
Para tratar la adicción al azúcar, el primer paso es entender y reconocer que el cuerpo es adicto al azúcar y/o hidratos de carbono refinados. Se realiza un tratamiento de las causas o factores que contribuyen a la adicción como la fatiga, hipoglucemias, candidiasis intestinal o deficiencias de neurotransmisores, entre otras. Ha de suspenderse totalmente el consumo de azúcar de manera gradual y siguiendo unas pautas en la alimentación para evitar una recaída en el futuro. 



martes, 29 de octubre de 2019

Métodos de actuación de la heroína
La heroína llega rápidamente al cerebro, pocos minutos después de ser consumida y se une a los receptores opioides (ROM), de las células cerebrales, sobre todo a las que están relacionadas con el dolor, el placer, el ritmo cardíaco, la respiración o el sueño. Es por eso que una sobredosis de heroína supone la represión de la respiración, lo que podría inducir a la muerte.

Los neurotransmisores cerebrales se unen, a su vez, a esos receptores opioides y regulan la sensación de dolor y la sensación de bienestar. Cuando los ROM se activan, se inicia la liberación de la hormona dopamina, que induce en el individuo la necesidad de continuar con el consumo de la droga. Esto se conoce como sistema de recompensa. 

Además de los efectos que ya produce la droga en sí misma, a veces se le añaden una serie de adictivos y de componentes tóxicos que acarrean graves consecuencias a órganos vitales del cuerpo como al hígado y a los riñones.